Home del MSI | Oraciones | El Camino Sufí | Rayos de Estudio | Estructura del MSI | Iniciación | Links | Artículos

Acerca del Sufismo

por
Pir-O-Murshid Hidayat Inayat Khan
Movimiento Sufí Internacional

Sufismo significa sabiduría. Todos sabemos que los cristianos sienten que hay una cierta sabiduría en ser cristiano. Los judíos sienten que hay cierta sabiduría en ser judío. Los musulmanes sienten que hay cierta sabiduría en ser musulmán. Los hindúes, los budistas y muchos otros sienten que hay sabiduría en pertenecer a sus respectivas religiones. De hecho, si un cristiano realmente descubre la sabiduría, entonces es sufí, tanto si elige ponerse ese nombre como si no. Si un judío realmente descubre la sabidurva, entonces es sufí. Si un musulmán realmente descubre la sabiduría, entonces es sufí, y así con los hindúes, con los budistas o con los seguidores de cualquier religión.

A lo largo de la historia, algunos / as han sido atraídos por la sabiduría. Cuando uno /a siente dicha atracción, no soporta las limitaciones de las ideas preconcebidas. Muchas de esas almas heroicas han sido condenadas, torturadas o asesinadas de un modo u otro por los fanáticos seguidores de principios dogmáticos.

Un Sufí, por definición, es un alma religiosa que rehusa someterse a creencias impuestas, perfectamente consciente de que la vida no es necesariamente lo que uno pueda pensar que es. La vida no se vive solamente al nivel de la experiencia física ni sólo al nivel del pensamiento o del sentimiento, sino también, y sobe todo, a un nivel aún más elevado de conciencia, en el que el Yo ya no separa realidad de ilusión. En este nivel no hay limitaciones ni opuestos, ni tiene relación con ningún marco de ideas preconcebidas, como las que se expresan en todas las interpretaciones religiosas dogmáticas de la verdad. Cuando tratamos de explicar a Dios sólo expresamos un concepto individual, limitado al tamaño de nuestros pensamientos.

El sufismo no es una religión, un culto ni una escuela. Es sólo una 'puerta abierta', una actitud de simpatía interior hacia todas las creencias. Todas las religiones son religiones sufíes en la medida en que reconozcan los límites de cualquier interpretación especulativa de la Verdad. Si uno tomara seis o siete vasos diferentes, cada uno de distinto color, y los llenara de agua, ésta aparecería roja en uno, azul en otro, verde en un tercero, y así sucesivamente, a pesar de que se trataba siempre de la misma agua. De la misma manera, todas las religiones en su origen son de inspiración divina, pero apenas la inspiración divina se refleja en un pensamiento humano, toma el color de ese pensamiento. Entonces llamamos a un color hinduismo, al otro budismo, a un tercero Islam, y los demás colores son llamados judaísmo, cristianismo u otras muchas denominaciones religiosas. Por lo tanto, dado que el origen de todas las religiones es de naturaleza divina, éstas sólo podrán ser comprendidas en la medida en que uno esté preparado a reconocer la unidad de todos los ideales religiosos. En este nivel de comprensión, todas las religiones se presentan como derivaciones de un solo y único impulso, el grito del corazón, el anhelo del alma por Dios.

Quizás un día descubramos lo que realmente significa tener seguridad interior, como la que proviene de darse cuenta de que todas las cosas tienen sólo la importancia que uno les da. Nada es importante y todo es importante, pero lo que me parece importante a mí no siempre le parece así a los demás. El sufí desea permanecer siempre libre de juzgar a los demás o de especificar qué es lo bueno y qué es lo malo. Para el sufí, bueno y malo son conceptos que sólo pueden discernirse en el interior de la propia consciencia. Cuando uno o una hace o piensa algo inadecuado, se siente infeliz. Aunque con frecuencia trate de engañarse a sí mismo, uno / a sabe siempre lo que está realmente mal y lo que está realmente bien en el camino de su vida. Usualmente pensamos que nuestros pensamientos están sólo dentro de nuestra cabeza y que nuestras emociones están sólo dentro de nuestro pecho, pero en realidad nuestros pensamientos se extienden a través de la indefinible esfera de la conciencia, y las emociones se expanden indefinidamente, sin verse limitadas por conceptos tales como el tiempo, el espacio y la lógica intelectual. Es obvio, por ejemplo, que nuestros pensamientos y emociones reciben la influencia de las impresiones sensoriales. Más aún, si los pensamientos pueden evolucionar en el interior de todos los centros de conciencia, entonces éstos se enriquecen por la gracia de la intuición y de la inspiración.

El Sufí siente la necesidad de realizar ciertas prácticas, sin guardarlas egoístamente en secreto, como sucede en algunos cultos y sectas. Estas son prácticas saludables tanto desde un punto de vista físico como psicológico. Por ejemplo, se recomiendan prácticas respiratorias para desarrollar la sutileza de la energía pránica en la respiración. Lo importante no es el volumen de la respiración, sino la intensidad de luz cósmica transportada por el aliento. Otras disciplinas, como la práctica de la concentración, son extremadamente útiles para entrenar la mente. Sorprendentemente, cuanto mejor uno / a puede concentrarse en un pensamiento determinado y mantenerse firme en ese lugar, más podrá uno /a liberar la mente de pensamientos indeseables. ¡Hay tanta gente infeliz que vive obsesionada por pensamientos perturbadores, y no sabe cómo sacárselos de encima!

Existen también ciertas prácticas devocionales tales como plegarias, en las que el sufí se abstiene de pedir, ofreciendo más bien amor y gratitud al Divino Amado. La palabra 'amor' abarca una realidad muy vasta que sólo cobra sentido cuando el yo se olvida de sí en el despliegue del amor. El amor sólo es tal allí donde hay armonía, y la armonía sólo es tal allí donde hay belleza. En otras palabras, donde hay amor y armonía, habrá también belleza -- pero ¿qué es la belleza? Quizás la única definición posible sea decir que aquello que conmueve al corazón es bello. Obviamente, cada uno ve a la belleza de manera diferente, pues cada corazón late a su manera. Por lo tanto, sólo se puede formular diciendo que la belleza es el lenguaje del corazón.

El Sufí toma a los demás más en serio que a sí mismo; por ello es muy difícil comprender lo que un Sufí realmente siente o piensa. Con respecto a la vida material, el sufí está despierto a la realidad de la creación, observando al mismo tiempo la eterna realidad de la ilusión.

Home del MSI | Oraciones | El Camino Sufí | Rayos de Estudio | Estructura del MSI | Iniciación | Links | Artículos

Última actualización 17/3/2009   |  © 2006-2009
Propietaria del sitio Murshida Rabia Ana Perez-Chisti  Representante Nacional del MSI EEUU
E-mail: SufiMovementUSA@gmail.com
Mapa del Sitio
Atribución y Renuncia Legal