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El Camino Sufí |
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Los Objetivos del Movimiento Sufí
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Bayat - Fidelidad u homenaje. En el Sufismo: iniciación. Begum - Señora o reina: tratamiento de respeto, como por ejemplo : Pirani Amina Begum Ora-Ray Inayat-Khan, la esposa de Pir-o-Murshid Inayat Khan. Dargah - Una corte real. En términos Sufíes, la tumba de un santo o de un maestro. El Dargah de Pir-o-Murshid Inayat Khan se encuentra en los suburbios de Nueva Delhi. Fikar - Pensamiento, reflexión. En el Sufismo, nombre de un ejercicio espiritual que incluye respiración y concentración. Gayan - Cantar, canción o canto. Título de una colección de dichos inspirados de Pir-o-Murshid Inayat Khan. Con frecuencia publicado junto con otros dos libros: Vadan (música instrumental) y Nirtan (danza). Hazrat - Presencia o dignidad; título de respeto dispensado a los maestros espirituales o mundanales muy importantes. Khatum - Conclusión, final: nombre de la tercer plegaria del Culto Universal. Mureed - Deseoso: se aplica a un seguidor, estudiante o discípulo. Iniciado en la Escuela Interior.
Murshid - ver abajo: Pir-o-Murshid Nabi - Profeta; encontrado en la plegaria Salat, Oh Mensajero, Cristo, Nabí, Rasul de Dios... [ver Rasul, más abajo.] Nafs - Aliento o esencia, pero si fuera rústico u ordinario, puede referirse al ego falso. Pir-o-Murshid - Ambos términos significan guía o maestro. El término compuesto denota a un maestro de maestros, o sea, el jefe espiritual de una orden. En el caso específico de la orden Sufí, se refiere a la escuela interior del Movimiento. Rasul - Mensajero, profeta de máximo rango; aparece en la plegaria de Salat, Oh Mensajero, Cristo, Nabí, Rasul de Dios... [ver Nabí, más arriba.] Salat - Nombre de la segunda plegaria del Culto Universal. Significa oración o bendición. Saum - Nombre de la primera plegaria del Culto Universal; también aparece en el Gayatri, libro Gayan. En árabe y en urdu, significa ayuno y de allí, deber religioso, pero Pir-o-Murshid Inayat Khan puede quizás haber usado el término también por su homofonía con el término occidental salmo. Sufi - Según Pir-o-Murshid Inayat Khan, significa sabiduría, de la misma raaíz que la voz griega sophia. Otras fuentes lo relacionan con palabras que significan pureza, o incluso lana.
Sura - En árabe, un verso del Qu'ran. En sánscrito, una deidad, el sol, una melodía, el aliento, el sonido o un ángel. Universal Worship - Servicio devocional dado al mundo por Hazrat Inayat Khan, en el que se encienden luces y se leen escrituras de las principales religiones así como de la luz del Espíritu Guía presente en todos los nombres y las formas. Wazifa - Ejercicio espiritual que consiste en repetir frases o nombres sagrados, similar al japa o mantra-yoga. Zikar - Recuerdo; ejercicio espiritual específico del Sufismo, que consiste en repetir la frase No hay Dios sino Dios; sólo Dios es.
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Cinco características desarrolladas por un Sufí en su Camino hacia la Perfección El Sufí no está obligado a seguir ningún principio, pero existen ciertas características favoritas que le facilitan la vida en su camino hacia la perfección. La primera, reconocer lo divino en el ser humano, se desarrolla a su tiempo, de modo que el Sufí lo reconoce en todos, dignos o indignos, sabios o tontos, santos o pecadores. Ve a Dios en todas las formas de vida, y se comporta respecto a todos como un amante o adorador de Dios respecto a Dios. El Sufí no se queja, no envidia a nadie, no refunfuña acerca de nada: ése me insultó, o me trató mal, o se portó injustamente, o descortésmente. No se queja, pues la queja proviene de quien piensa la mayor parte del tiempo en sí mismo. Este tiende siempre a la auto-compasión, que es la peor forma de pobreza. Quien es vulnerable a todo lo que proviene de la gente a su alrededor tendrá mil quejas, sea cual fuere su situación en la vida. En un palacio o en una choza, pobre o rico, estará siempre lleno de quejas. Nada le viene bien: para este pobre ser, la vida es la muerte.
Acerca de su salud, esta persona se queja mucho de los diversos dolores, dolencias y malestares que sufre. Acerca de amigos y enemigos, tiene mucho que opinar. El Sufí en cambio encuentra la siguiente salida única para las desgracias de esta vida, que siempre inferior a nuestro ideal. Se eleva por encima de ella, tomando con paciencia todo lo que trae. No le importa cómo lo tratan. Su principio es hacer lo mejor que pueda, y en ello encuentra su satisfacción. En vez de depender de la amabilidad de los demás, se conforma con ser amable hacia ellos. Toda persona sabia encontrará a la larga en este principio la clave de su felicidad. Pues no podemos cambiar al mundo, pero sí podemos cambiarnos a nosotros mismos; y no sería poca cosa lograr tratar a los demás como quisiéramos ser tratados. La cuarta característica del Sufí consiste en cumplir con sus obligaciones, considerar lo que los demás esperan de él en la vida y responder a sus demandas gozosa y pacientemente, lo mejor que pueda. La quinta característica del Sufí es la práctica del perdón, mostrando así el Espíritu Divino reflejado en su corazón. El perdón puede hacer la vista gorda, actuando de diversas maneras. El Sufí no necesita hablar de estos cinco principios: necesita llevarlos a la práctica. No manifiesta profesarlos, sino que trata de practicarlos, lo que le permite transitar más fácilmente el camino de la vida.
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El Movimiento Sufí (compilado de las Enseñanzas de Hazrat Inayat Khan) Ahora en verdad está naciendo el Mensaje para el cual los trabajadores del Movimiento Sufí nos hemos estado preparando durante tanto tiempo. No hace falta que nos preocupemos por su grandeza o pequeñez, pues la grandeza es relativa a nuestra propia idea; sólo hay Uno que puede ser llamado Grande, y ése es Dios. No tengo la menor duda acerca de la devoción de muchos de mis murids. Para ello no necesito palabras ni expresiones externas, pues la devoción es algo vivo. Donde hay un ser vivo, hay devoción. Pero aún se puede hacer algo más, utilizando al máximo ese poder de devoción. La Orden Sufí es una corporeidad, un cuerpo compuesto para entregar ese Mensaje que es el mensaje de Dios. Por lo tanto mis murids son las partículas y los órganos de ese cuerpo. Cuanto más tomen conciencia de ello, más entenderán su responsabilidad. Ahora hay reglas que seguir para mantener ese cuerpo del Movimiento en perfecto estado. Una mano depende de la otra para funcionar: la flexión de un dedo arrastra la del vecino. Los nervios del cuerpo actúan simpáticamente unos con otros. De la misma forma, mis murids deben actuar armónica y cooperativamente.
¿Qué necesitamos? Necesitamos trabajadores activos dispuestos a sacrificar su tiempo y a hacer todo lo posible para difundir el Mensaje. ¿Y cómo podemos ser trabajadores exitosos? Olvidando el ego. Cuando una persona se dispone a trabajar por la causa de Dios y de la humanidad, se olvida de sí misma. Desde el momento en que nos olvidamos de nosotros mismos, ya estamos en el camino correcto. Algunos de nosotros deberían practicar la oratoria. Otra necesidad es la escritura. Es necesario practicar para desarrollar la capacidad de poner en palabras las ideas del Mensaje. Muchos de nosotros deberían poder interpretar el mensaje: jamás serán demasiados los que trabajen por la causa. Debemos agradecer que hoy, después de tantos, tantos años de espera, haya algunos de nosotros capaces de hacer algo tangible por ella. Otra tarea del Movimiento es el estudio y la meditación en la escuela de la Cultura Interior, la Orden Sufí, originada en la antigua escuela de los misterios egipcios. Esta escuela ya existía antes de Abraham, el padre de tres grandes religiones: el Cristianismo, el Judaísmo y el Islam. Quienes sólo conocen al Sufismo por lecturas superficiales o por traducciones árabes o persas, suelen pensar que el Sufismo es el aspecto místico del Islam. En realidad no es así. El Sufismo ya existía antes de Mahoma, antes de Jesucristo y antes de Abraham. Es cierto que los místicos del Islam son Sufíes, pero eso no significa que ambos términos sean sinónimos. Los Sufíes de todas las naciones forman una unidad. Son el núcleo de la hermandad humana. No pretendemos que toda la humanidad se convierta en miembros del Movimiento, sino que los miembros del Movimiento Sufí puedan servir al mundo. Sin duda, nuestro Movimiento está en su infancia, pero el poder que nos anima es la Verdad. No cabe duda del éxito del Movimiento Sufí. El Mensaje de Dios y la Verdad será exitoso, pues no es una empresa humana. Al mismo tiempo, no trabajamos por el éxito, sino por la obra misma. Son las directivas que nos vienen de arriba. Las tomamos y transitamos por la vida, haciendo camino hasta que se cumpla el Mensaje de Dios. |
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Última actualización 17/3/2009
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